Iniciativa Acceso
Acceso a la Información, la Participación y la Justicia Ambientales Principio 10 de la Declaración de Río La mejor manera de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda... toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente que dispongan las autoridades públicas… así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones... Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procesoss judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes. |
| Los resultados de la Conferencia de Copenhague |
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Teresa Flores Bedregal
A pesar de que todo el mundo consideró como un fracaso la Conferencia de Copenhague porque no se lograron, como era de prever, acuerdos concretos y sustanciales de reducción de emisiones, nos parece que esta reunión ha sido positiva por la gran atención de los medios masivos que ha recibido y por la activa participación de la sociedad civil, cuyas voces, hasta entonces, habían sido muy poco escuchadas en las negociaciones climáticas. Es importante comprender que no se podrá enfrentar el cambio climático solamente con negociaciones entre los gobiernos, porque éstos cambian cada 5 años y con ellos sus políticas y compromisos. Por eso, no se trata simplemente de que los gobiernos firmen acuerdos que después no se llegan a cumplir, como el Protocolo de Kioto y muchos otros que se realizaron en varias Cumbres de las Naciones Unidas. Lo que se requiere sobre todo es que la sociedad civil comprenda la magnitud de los problemas, proponga soluciones realistas y viables para luego hacer presión sobre los gobiernos y seguimiento a procesos de largo alcance. Es comprensible que el Acuerdo de Copenhague haya sido rechazado por los gobiernos que fueron excluidos de su negociación, pero para comenzar no es un mal acuerdo porque establece el Fondo Verde de Copenhague que compromete recursos para la mitigación, adaptación y transferencia tecnológica a los países en desarrollo. Asimismo, ha comprometido recursos financieros inmediatos para el periodo 2010- 2012 que alcanzan a 30 mil millones para la conservación de los bosques y evitar la deforestación REDD+, lo que es muy importante para la conservación de la biodiversidad que estamos perdiendo aceleradamente. Por otra parte, como resultado de este acuerdo, cada uno de los gobiernos de los países desarrollados debe presentar sus compromisos de reducción de emisiones y los países en desarrollo compromisos de acciones de mitigación. De esta manera, se pondrá en evidencia cuánto está dispuesto a contribuir cada país en la reducción de emisiones y no pasarse la pelota y acusarse mutuamente, como ha ocurrido en las largas negociaciones climáticas. Ahora toca a la sociedad civil presionar a sus respectivos gobiernos para que cada país establezca una reducción de emisiones de gases de invernadero lo más ambiciosa posible. La reducción de emisiones solo podrá ser exitosa si hay un acuerdo al interior de cada uno de los países para lograrlo. Debe ser un esfuerzo de la sociedad en su conjunto, que además debe apoyar el pago impuestos por los combustibles fósiles y realizar esfuerzos por reducir su consumo. En realidad los grandes perdedores de Copenhague han sido los mercados de carbono que esperaban que todos los recursos para la reducción de emisiones pasen por sus manos, cuando la evidencia muestra que estos mercados, desde que se firmó el Protocolo de Kioto, no han contribuido efectivamente a reducir emisiones. Es evidente que los compromisos de los gobiernos, hasta ahora, están todavía muy lejos de conducir al objetivo de no sobrepasar los 2°C hasta el 2100, que se considera el límite máximo para evitar una catástrofe climática irreversible y el fin de la civilización global tal como la conocemos. Pero, por otra parte, es importante que se comprenda que es un problema muy complejo y difícil de enfrentar porque toda sociedad necesita energía, la que por ahora proviene fundamentalmente de los combustibles fósiles, y aun las tecnologías necesarias para reemplazarlos no son suficientes. Lo más importante es que los países ricos se comprometan a otorgar fondos sustanciales para que los países pobres cuenten con los recursos necesarios para adaptarse y prepararse para soportar y reponerse de los desastres climáticos que nos están afectando. De otra manera, sólo los países ricos podrán sobrevivir a los impactos que ellos han ocasionado. Es decir, una gran injusticia ! |
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