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PRODENA es una organización comprometida  con la defensa de la naturaleza que se basa en sólidos principios éticos. Considera que el bien común, tanto de los seres humanos como de las otras especies  que habitan en el planeta, debe ser el valor  que oriente las actividades humanas y no los intereses económicos.
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  • La lucha contra el cambio climatico requere reducir el consumo de combustibles fósiles!
  • La construcción de las megarepresas hidroeléctricas Cachuela Esperanza y El Bala sería un golpe terrible a la Pachamama!
  • La crisis climática requiere  el acceso a la información,  la participación y la justicia !
 
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Acceso a la Información, la Participación y la Justicia Ambientales

 Principio 10 de la Declaración de Río

La mejor manera de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda... toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente que dispongan las autoridades públicas…  así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones... Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procesoss judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes.

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¿Qué esperar de Copenhague? PDF Imprimir E-Mail


 Si bien la 15ava Conferencia de las Partes de la Convención de las NNUU sobre Cambio Climático no es una Cumbre,  se la puede considerar como tal por las profundas implicaciones que podría tener para evitar un mayor calentamiento del planeta. Y, además, por el inmenso despliegue de recursos y emisiones de carbono que significa la presencia de miles de personas en la misma.

Por eso, hacemos nuestros buenos augurios para que se logren avances sustanciales  y compromisos que se vayan a cumplir. Lamentablemente, las promesas y las soluciones propuestas hasta ahora, están todavía muy lejos de conducir al objetivo de no sobrepasar  los 2°C, que se considera el  límite máximo para evitar una catástrofe climática irreversible y el fin de la civilización global tal como la conocemos.

    Por este motivo el Primer Ministro Británico, Gordon Brown, está tratando de convencer a los países de la Unión Europea que acepten una reducción del 30% para el 2020. Propuesta, ciertamente muy resistida. Mientras que varios delegados del Africa  y activistas piden que no se sobrepase los 1,5° C, bajo el lema de que 2° C significaría un suicidio.

Por otra parte, es comprensible que países tan pobres y de muy bajas emisiones per cápita como la India no quieran aceptar límites, ya que reducirlas significa disminuir el consumo de energía, lo que implica un menor crecimiento económico porque toda la economía se mueve en base a energía, y todavía no están disponibles masivamente tecnologías que sustituyan a los combustibles fósiles. Pero no es comprensible que no quieran hacerlo países ricos en los que buena parte de la energía se derrocha y desperdicia.

 

Los intereses nacionales vs bienestar global

    Es preocupante que la mayoría de países, en vez de considerar el bien común de la humanidad y la protección del planeta con todas sus formas de vida, apoyen mecanismos que no aseguran una efectiva reducción de los gases de invernadero, como son los mercados de carbono.  Precisamente cuando se está tratando de reformar el sistema financiero que colapsó el año pasado, se quiere resolver el problema con mecanismos financieros muy débilmente regulados.

En las negociaciones se puede advertir que todavía prima un pensamiento que no ve más allá de los intereses nacionales, y que no toma en cuenta que habitamos en un solo mundo, donde todo lo que se haga en un lugar repercute en el resto. Poco se consideran las profundas e intrincadas interconexiones que existen en los procesos naturales que posibilitan la vida.

    Es así que la mayoría de países van a defender sus intereses nacionales, sin considerar que el bienestar de todas las naciones depende de que no se produzcan cambios irreversibles en los patrones climáticos. Además, a pesar de que la discusión está centrada en la reducción de emisiones, la idea de proponer metas de disminución del consumo de los combustibles fósiles que son la principal fuente de emisiones, está fuera de la mesa de negociaciones.

Es importante considerar que el clima es resultado del metabolismo de la biósfera, que funciona en base a los ciclos del carbono, el oxigeno, el agua, etc. Por lo tanto, además de disminuir las emisiones de gases de invernadero, necesitamos dejar de sobreexplotar los ecosistemas de la Tierra. Para lograrlo debemos crear un sistema de gobernanza ambiental global, que impida que continuemos destruyendo el único planeta que tenemos para sobrevivir.

    Con este fin, es necesario crear una Organización Global de Medio Ambiente que haga cumplir no solamente la Convención sobre Cambio Climático, sino todas las convenciones y acuerdos ambientales. Necesitamos un organismo ambiental fuerte, con poder de decisión y regulación, que imponga un control al incremento de emisiones, que ponga freno a la extinción de la biodiversidad, al aumento de la contaminación, a la depredación de los mares y los bosques, así como con poder de sancionar a los Estados que transgreden las normas ambientales. Y que, al mismo tiempo, incentive y propicie el cambio del actual modelo de desarrollo destructivo.

    Lamentablemente, las Convenciones ambientales, hasta ahora, han servido para hacer miles de reuniones internacionales, pero no han cumplido su cometido. Esto tiene que cambiar si queremos evitar el colapso de los ecosistemas del planeta y de la población humana.

    Se puede afirmar que el proceso de Copenhague ha sido exitoso, en la medida que ha contribuido a generar una mayor conciencia a nivel global sobre la amenaza que significa el calentamiento global. No obstante, parece ser que el logro de compromisos efectivos y cambios transcendentes se producirá solamente y lamentablemente, en la medida en que los países que más emisiones producen, experimenten mayores desastres climáticos.

T. Flores B.

 

 

 

 

 
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